OCTAVARIO POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

En toda la Iglesia se celebra el Octavario para pedir por la unidad de los cristianos del 18 al 25 de enero.

El logro de la unidad de la Iglesia solo puede venir de Dios. No puede ser obra nuestra, aunque no se alcance sin nosotros, porque Dios quiere nuestra colaboración con este empeño que es voluntad de Cristo. Solo la permanencia en Jesús puede dar a los cristianos la unidad, cuyo modelo es la la unión que hay en la Santísima Trinidad.

Ciertamente, hemos de ser conscientes de que la fe nos garantiza saber que estamos, por la gracia de Dios, en aquella plena posesión de medios de salvación de quienes pertenecen a la comunión de la Iglesia.

Así lo creemos y, por ello, nos mantenemos en la Iglesia católica. Creemos, sin embargo, que también las Iglesias y Comunidades eclesiales separadas de la Iglesia católica, tienen con nosotros elementos de comunión que nos permiten reconocerlos como verdaderos cristianos y discípulos con nosotros del único Señor.

Hemos de creerlo de verdad, aun cuando los católicos disentimos de las Iglesias y Comunidades eclesiales protestantes en la interpretación de la verdad revelada. Hemos de tener clara conciencia de que, como el Vaticano II afirma, en estas Iglesias y Comunidades eclesiales salidas de la Reforma protestante, «existen graves discrepancias con la doctrina de la Iglesia católica, incluso sobre Cristo, Verbo de Dios encarnado, y sobre la obra de la redención, y, por consiguiente, sobre el misterio y ministerio de la Iglesia y la función de María en la obra de la salvación».

Estamos convencidos de que tenemos mucho más en común con nuestros hermanos de las Iglesias y Comunidades de la Reforma que discrepancias que nos separan. Somos conocedores de su amor a las sagradas Escrituras, del común bautismo que nos configura con Cristo y del bien espiritual que se deriva de poseer la eucaristía, pues, aunque aún no hemos alcanzado un pleno acuerdo sobre el misterio eucarístico, nuestros hermanos separados, «al conmemorar en la santa Cena la muerte y resurrección del Señor, profesan que en la comunión de Cristo se significa la vida, y esperan su venida gloriosa».